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El patrimonio de Aragón, al igual que el del resto de
España, es extenso y rico, pero sin duda el hecho de ser uno de los
Reinos Históricos de este país, le confiere una mayor riqueza, tanto en
lo que se refiere al patrimonio civil, como al religioso.
Desde mediados del Siglo XIX, la hoy diócesis de Lérida, que en su
tiempo estuvo integrada en la Iglesia aragonesa, ha ido haciendo
sucesivos acopios de dichos bienes bajo diferentes pretextos (unas veces
aduciendo la necesidad de restauración de los mismos, otras invocando la
seguridad ante posibles expolios) hasta configurar y crear un museo
diócesano en el que las obras pertenecientes a las parroquias aragonesas
conforman una parte importantísima de dichos fondos museísticos.
Tras las últimas redistribuciones de la adscripciones de las parroquias
del oriente de la provincia de Huesca, las mismas, a través del
Arzobispado de Monzón – Barbastro, y con el constante apoyo del Partido
Aragonés, han exigido el retorno de dichos bienes al patrimonio
diocesano, restitución a la que de forma sistemática se niega la
diócesis de Lérida, invocando sucesivamente diversos títulos de
legitimación, que van variando según las autoridades eclesiásticas van
fallando en los diferentes litigios que ante los tribunales canónicos se
van interponiendo.
Pero desarrollemos un poco estas afirmaciones. |