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2. Regiones y ciudades en la globalización.

Pese a que las regiones se han convertido en los nuevos motores de desarrollo en el marco de la economía global, Aragón todavía no ha asumido algunos de los cambios tan profundos que se han producido en los procesos de  urbanización y en las economías de la  llamada sociedad postindustrial.  Seguimos pensándonos en términos de región que forma parte de un estado nación o de la sexta economía nacional del mundo y, en general, seguimos siendo una sociedad industrial que mira entre curiosa y desconfianza las nuevas formas de la sociedad del conocimiento o los efectos de la economía globalizada.

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2.1.  Zaragoza, una ciudad de talla mundial

Zaragoza ya no puede pensarse como la quinta ciudad de España o la capital de Aragón ni siquiera como hermana de Toulouse o Burdeos, sino como una ciudad global, una ciudad de talla mundial y estratégicamente conectada a las redes globales. Zaragoza está en condiciones de dar ese paso, porque está en fase de un crecimiento muy intenso[1] y durante los últimos años ha puesto en marcha proyectos e iniciativas[2] que le van a permitir posicionarse en el marco de la globalización. Urge, en cualquier caso, ajustar la dinámica actual de una ciudad que crece sin horizonte, planificación ni criterios y en los que el Gobierno de Aragón ha tenido que asumir el protagonismo de su desarrollo, ante la inhibición y desinterés del Gobierno municipal.

Desde esa perspectiva, la Exposición Internacional de 2008 ha de ser un punto de partida, no de llegada, y por ello no puede concebirse como una feria de vanidades, un espectáculo global de tres meses, sino como una oportunidad para poner las bases de infraestructuras, tecnología y servicios que demanda una ciudad global, además de posicionarla de forma diferenciada a partir del agua y de la apuesta por ser una sociedad sostenible.  Además, las relaciones con Madrid, Barcelona, Valencia, Burdeos Toulouse  se han de pensar y tejer en clave de globalización, igual que su relación con el resto de ciudades y municipios de Aragón.

Si se observa el proceso que vive Zaragoza, se hace difícil negar u obviar el papel estructurante que está cumpliendo ya sobre la parte más activa de la Comunidad.  Basta preguntarse, por ejemplo, si Walqa estaría en Huesca, si la Ciudad del Motor habría ido a Alcañiz o la Plataforma agroalimentaria a Mallén, si estas localizaciones no quedara a cuarenta o sesenta minutos de Zaragoza.  Algo similar cabe decir de Platea o el Parque de Reciclado de Aviones y la economía de tiempo que va a permitir muy pronto la Autovía Mudéjar. ¿Cuántos miles de zaragozanos salen cada día a trabajar a un municipio aragonés y regresan cada tarde? ¿El desarrollo del Pirineo sería el mismo sin Zaragoza? ¿Cuántas empresas de la Cuenca Minera o el Matarraña usan servicios que les prestan proveedores de Zaragoza?

Los hechos son tan concluyentes que, en ningún caso, cabe circunscribir el efecto de Zaragoza a su área metropolitana ni reducirlo a los aspectos urbanísticos o a los efectos sobre la movilidad urbana.  ¿Cuántos zaragozanos tienen su segunda vivienda en otro municipio de Aragón y la alternan durante el año, generando economías y procesos sociales interdependientes, además de multiplicidad de identidades? Aunque no faltan discontinuidades ni brechas internas en nuestro sistema urbano y poblacional,  está en marcha un proceso de urbanización regional y, en él, la influencia de Zaragoza es una malla que se extiende mucho más allá de los cincuenta kilómetros

La calidad de vida constituye un beneficio social estratégico, pero también una ventaja competitiva de las ciudades a la hora de localizar inversiones y empresas. Zaragoza tiene ahí una de sus fortalezas, aunque en los últimos años se ha producido un evidente deterioro[3] hasta el punto que ha devenido en un riesgo que debe ser afrontado sin demora. La actual mayoría de gobierno municipal ha incrementado los impuestos y tasas municipales muy por encima de la media española, pero sin devolver ese esfuerzo mediante servicios de calidad, ni mejorar los equipamientos e infraestructuras urbanas o una administración eficaz.

Especial relieve ha adquirido el problema de la movilidad urbana. La saturación del automóvil y el deterioro de la red urbana de autobuses se han sumado a un crecimiento demográfico y a un desarrollo urbanístico desordenado, hasta el punto de que Zaragoza ha dejado de ser la ciudad a la que se accedía de forma rápida desde el área periurbana o por la que se circulaba de forma rápida y con pocos riesgos. Por eso, apostamos por reformular el sistema de movilidad urbana y de acceso a Zaragoza, en especial con la incorporación de una red de metro[4] y un sistema de trenes de cercanías que se prolongue más allá del área metropolitana, de forma que vertebre la zona de influencia de Zaragoza e integre a esta en Aragón.

Además, el crecimiento de Zaragoza se ha traducido en desequilibrios internos entre unas y otras zonas o, lo que es lo mismo, en desigualdades sociales crecientes, que amenazan con una fuerte polarización social y hasta bolsas de exclusión. La inmigración intensiva está dificultando una adecuada integración socio cultural, aspecto en el que Zaragoza se parece también a las ciudades globales. Por eso, necesita de la gobernanz, otra forma de tomar las decisiones y gestionar en la que, lejos de la prepotencia, quienes gobiernen la ciudad busquen el acuerdo social, la colaboración entre instituciones y la receptividad a las propuestas sociales.

En consecuencia,

20. Zaragoza vive un proceso de transformación en clave de globalización (servicios, expansión urbana, intercultural), pero necesita ajustarlo a las exigencias de una ciudad global (servicios a empresas, servicios financieros, conexión a redes globales…).

21.  Para ser ciudad global, Zaragoza necesita modernizar sus infraestructuras de comunicación y transporte (metro y trenes de cercanía, aeropuerto, conexiones intermodales), así como impulsar la sociedad digital y los servicios ligados a las TIC. 

22.  Zaragoza vive una fase de intenso crecimiento, pero con muy escasa planificación y un protagonismo muy débil del Ayuntamiento. Por eso, urge planificar ese desarrollo en el marco de las ciudades globales y en colaboración con los actores sociales.

23.  Zaragoza ha de definir las palancas sobre las que va a posicionarse en el mercado global, a partir de la especialización ya consolidada en sectores de futuro (logística,…) y de su sistema de ciencia y conocimiento (Universidad, centros tecnológicos…).

24. Zaragoza corre alto riesgo de perder su calidad de vida, pese a un incremento exacerbado de los impuestos y las tasas municipales. La ineficacia de la gestión municipal hace imprescindible otro proyecto de gobierno y otra mayoría municipal.

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2.2. Aragón en Europa y en la economía global

Aragón necesita pensarse como comunidad dentro de las exigencias que marca la actual globalización, en la que se trabaja en red casi a nivel planetario y en tiempo real.  En ese horizonte nuestra receptividad hacia las corrientes de pensamiento más innovadoras, el denominado carácter universal de los aragoneses o la apertura de nuestra economía han de convertirse en una región que aspira a conectarse a los principales nodos de relaciones globales y a poner en valor todas sus capacidades, desde las ligadas a su territorio a los que proceden del talento y creatividad de su sociedad.

Hasta ahora la referencia global más importante para Aragón ha sido Bruselas o, en otras palabras, la Unión Europea. Principalmente, por los recursos económicos que distribuye anualmente entre los estados y las regiones, en especial los ligados al desarrollo, a las infraestructuras y a la protección agraria o medio ambiental. También por los efectos crecientes que sus directivas y la normativa que las desarrolla tienen sobre actividad económica (más que social) de numerosos colectivos o sectores.  Sin quitar valor a esa perspectiva, Aragón necesita modificar su horizonte, su forma de asumir la globalización y de participar en ella.

Aragón ha de aspirar a ser una región global.  De hecho, tiene palancas sobre las que posicionarse en ese mercado globalizado,  dentro de un modelo descentralizado de desarrollo que permita reforzar sus ciudades medias y pequeñas para conseguir  un sistema regional urbano polinuclear. ¿Como proceso de articulación territorial en malla, no constituyen las comarcas una gran oportunidad para tramar social y económicamente el territorio a nivel local y regional? Además,  Zaragoza constituye una gran oportunidad para acabar de tejer ese territorio y, al mismo tiempo, para potenciar la participación de Aragón en  la globalización.

Zaragoza y Aragón, ciudad región global.  Ese es el horizonte hacia el que nos proponemos caminar.  Tenemos referentes en los que podemos vernos reflejados: territorios que han iniciado este camino hace unos años (Manchester, Emilia Romagna…) y que ya recogen los beneficios de esa apuesta de desarrollo colectivo. Ahora las ciudades se expanden hacia su territorio de influencia y hacia la esfera nacional o global a partir de las relaciones en red que consigue establecer con ellos; y las regiones aparecen como los espacios estratégicos y la fuerza motriz donde se construye la nueva economía global.

Sin duda, este reto pasa por acabar con algunas de las fracturas que dificultan nuestra conexión con la economía global, en especial la barrera de los Pirineos o las infraestructuras de comunicación (carreteras y redes de la información) y transportes (aeropuertos, tren de alta velocidad,…).  Pero, también, implica tramar Aragón hacia dentro, integrando Zaragoza no sólo con su área metropolitana, sino con todo el territorio, también con las ciudades medias y pequeñas.  Apostamos por construir una región y un sistema económico integrados: tramados hacia dentro (identidad, acuerdo socio institucional, clusters,  …) y pensados para participar en lo global (innovación, creación de conocimiento, tecnología …).

Proponemos que en ese proyecto participen los casi trescientos mil aragoneses que residen fuera de la Comunidad o sus hijos y descendientes, aunque hayan perdido la vecindad aragonesa. Aragón crece y puede ofrecer ahora las oportunidades que buscaban cuando emigraron. Es el momento, pues, de poner las condiciones para que quienes lo deseen puedan regresar. En una gestión más planificada de la inmigración y del crecimiento demográfico ha de haber un espacio nítido para este reencuentro. Y también para que quienes sigan residiendo fuera operen como un auténtico lobby de los intereses aragoneses.

Por lo tanto,

25.  Queremos que Aragón sea una región global, por tanto con una estrategia definida de desarrollo y bien posicionada en el mercado global, pero también tramada en su interior y hacia la esfera nacional y global mediante las conexiones adecuadas.

26.   En ese horizonte Aragón ha de superar algunas de las fracturas que comprometen su desarrollo, en especial las conexiones con Europa y con las redes mundiales de comunicación, así como una adecuada integración de su sistema urbano y territorial.

27.  La barrera de lo rural y lo urbano ha caído en muchas zonas de Aragón, en parte por el papel de Zaragoza, por lo que esta debe orientarse a ser una ciudad global que ayude a resolver las fracturas en la malla regional y a que Aragón aproveche la globalización.

28.  La Unión Europea no puede seguir siendo sólo de los estados, más aún cuando estos viven una fase de reestructuración; ha de apostar por las regiones, darles participación en las tomas de decisión, y distribuir sus recursos financieros de forma más justa.

29.  Los aragoneses que residen fuera de la Comunidad han de ser allá donde viven un lobby de los intereses colectivos, pero además, en esta fase de inmigración, se debe favorecer su regreso a la tierra que se vieron obligados a abandonar por falta de oportunidades.

30.  Aragón debe asumir como propios los objetivos, fijados en materia de empleo, por la Unión Europea, en su cumbre de Lisboa del año 2000. En dicha cumbre, los países integrantes de la UE se comprometieron a aumentar la tasa de empleo para llegar al 70% en 2010 (actualmente se encuentra situada en torno al 61%) y aumentar a más de 60% el número de mujeres empleadas en el 2010 (actualmente este porcentaje es del 51%). La Unión Europea reconoce los diferentes puntos de partida de los Estados miembros y considera conveniente que se establezcan objetivos nacionales para lograr tasas de empleo superiores, incrementando los efectivos laborales, al tiempo que se refuerza la sostenibilidad de los sistemas de protección social.

Para que Aragón se consolide como un territorio socialmente avanzado y de progreso, deberían fijarse unos objetivos concretos en materia de empleo que nos aproximen lo más rápido posible a los parámetros de la UE. El PAR debe asumir como propios estos planteamientos, desarrollando políticas que hagan alcanzar estos objetivos para así contribuir a la construcción de la Europa Social de las Regiones.


[1] Tanto como para que alcance pronto el millón de habitantes, contando su área metropolitana.

[2] Terminal Marítima (Puerto Barcelona/Mercazaragoza), Pla-za, Zaragoza Logistic Center o la Expo.

[3] Problemas movilidad urbana, deficiencias en los servicios municipales, inseguridad ciudadana…

[4] Ciudades con menor población, como Bilbao y Palma, ya disponen o tienen en marcha el metro.

Tasa de actividad

Actualmente

Objetivo UE

 

Aragón

España

 

Total

56.7

58.3

70

Masculina

68.3

69.1

 

Femenina

45.2

47.9

60

Menores de 25

52.1

52.7

 

 

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