2. Autogobierno pleno
La autonomía ha favorecido el despegue económico y social de nuestra
Comunidad, a pesar de que hemos tenido que superar numerosas
limitaciones financieras, competenciales e
institucionales. Desde su creación, el PAR ha reivindicado
constantemente el máximo grado de autogobierno que una lectura amplia,
extensiva y autonomista de la Constitución permita, con pleno respeto a
sus principios fundamentales. Nuestra apuesta por la autonomía plena
aún no ha encontrado una resolución adecuada hasta hoy, y por lo tanto
sigue vigente: la propuesta de Reforma del Estatuto de
Autonomía que debaten actualmente las Cortes
Generales constituye un avance importante y, sobre todo, era el o texto
posible en aras del amplio consenso político obtenido en las Cortes de
Aragón, pero obviamente no es el Estatuto que el PAR propondría a los
aragoneses en su objetivo de lograr la plena autonomía.
Nos mueve la convicción de que más autonomía equivale a más desarrollo,
es decir más crecimiento económico y mejor distribuido territorial y
socialmente. Además de que Aragón tiene derecho a no ser menos que nadie
y a acceder al autogobierno que le permite su milenaria historia,
entendemos la autonomía como un instrumento para mejorar la
vida y las oportunidades de los aragoneses. Por eso, apostamos por
explorar todas las posibilidades que permitan a Aragón mejorar
su autogobierno en el marco de la Constitución, tal como recogía el
Dictamen sobre el autogobierno que votamos en las Cortes de
Aragón el año 2003.
El PAR considera irrenunciable el logro de una financiación justa
por parte del Estado, porque hasta ahora Aragón ha recibido muchas más
responsabilidades que dinero y, en general, no se ha atendido el coste
añadido al que se ve obligado por su extenso territorio, sus
desequilibrios poblacionales y el envejecimiento demográfico. Nos
comprometemos a exigir, en el marco del Estatuto y de la
legislación o normativa estatal, la deuda histórica que el Estado
tiene en nuestra Comunidad y, con vistas al futuro, un acuerdo
financiero justo en el marco del convenio bilateral y de los derechos
históricos que recoge el Estatuto.
El sistema hacendístico originario de Aragón, basado en una imposición
universal propia, que atendía las necesidades del territorio, y
sufragaba a la Corona Española con donativos de carácter voluntario
establecidos a través de acuerdos de las Cortes de Aragón, es el
principal derecho histórico a restablecer, por el camino de la
Disposición Adicional Primera de la Constitución. Este restablecimiento
exige que las relaciones tributarias entre el Estado y Aragón vengan
reguladas mediante una fórmula foral de concertación de impuestos,
reservando a la institución o instituciones aragonesas, que señale en el
futuro el Estatuto, no solo competencias normativas y administrativas
respecto de los impuestos a concertar, sino también su gestión y
recaudación.
La fórmula de concertación de impuestos se aplicará de acuerdo con el
principio de solidaridad al que se refiere la Constitución.
A ese respecto,
18. Aspiramos a la autonomía plena, porque asegura una mejor calidad de
vida para los aragoneses. Para ello, trabajaremos para desarrollar el
Estatuto de Autonomía y la Constitución al máximo de lo posible, además
de explorar caminos que permitan disponer a Aragón de mayor capacidad de
decisión.
19. Reivindicamos el carácter de comunidad foral para Aragón en el marco
de la Disposición Adicional Tercera del Estatuto de Autonomía
actualmente vigente y la Disposición Adicional Primera de la
Constitución, por lo que aspiramos a un concierto económico con el Estado y, en su defecto, a que se cumpla
el convenio bilateral fijado en el Estatuto.
20. Nunca renunciaremos a una financiación justa para Aragón, que tenga
en cuenta la deuda histórica con esta tierra acumulada por los gobiernos
centrales y el coste añadido a la gestión de algunas competencias por
las peculiaridades territoriales.
21. El territorio, como parte esencial de Aragón, debe ser cuestión
básica en la gestión de competencias y por tanto cualquier sistema de
financiación y de reparto económico debe compensar al territorio y a la
población adscrita al mismo. La comarcalización es la herramienta de
equilibrio territorial. Aragón debe aspirar a mantener la sociedad rural
en el territorio y la responsabilidad de sus habitantes en el desarrollo
económico del mismo.
Índice
2.1. Desarrollar el nuevo Estatuto.
En estas décadas de experiencia autonómica hemos comprobado la
dificultad para disponer de un Estatuto de
Autonomía igual al de las
comunidades históricas. Sin embargo, también hemos aprendido
que, a veces, un buen artículo del Estatuto no asegura que luego vaya
a ser realidad. Cabe, incluso, que una reforma para ampliar el
autogobierno se deje por el camino avances del Estatuto anterior. La
negativa de los Gobiernos Centrales a poner en marcha el convenio
bilateral con el Estado, recogido en el Estatuto de 1996, y la supresión
del derecho foral de casación, el artículo 29 del texto de 1982,
demuestran que las reformas estatutarias encierran más de una trampa.
Reafirmamos el apoyo a la Propuesta de Estatuto aprobada por las
Cortes de Aragón en 2006 y remitida a las Cortes Generales este
mismo año. Estamos convencidos de que los aragoneses van a progresar
con él y superar los retos que plantea la sociedad planetaria del
siglo XXI. En todo caso, el PAR considera imprescindible, primero,
que ese texto no rebaje su autonomismo durante el trámite en las Cortes
Generales y, después, que se desarrolle de forma rápida y eficaz para
que pueda ser útil a los aragoneses. Nuestro partido denunciará y
hará frente a cualquier intento de descafeinar el Estatuto o
de no ponerlo en práctica, al mismo tiempo que, desde las
instituciones aragonesas, impulsará cuantas acciones sean necesarias
para que se aprovechen todas las virtualidades de este Estatuto.
Por tanto,
22. Damos absoluta prioridad a la aprobación y desarrollo del Estatuto
de Autonomía propuesto por las Cortes de Aragón.
23. Trabajaremos para que la Propuesta de Reforma de Estatuto remitida
al Congreso no sea modificada a la baja durante su trámite
parlamentario, porque estamos seguros de su constitucionalidad y tiene
el apoyo de casi el 90 % de las Cortes de Aragón.
Índice
2.2. Por el desarrollo de las conclusiones del Dictamen sobre
autogobierno de 2003
Las Cortes de Aragón aprobaron en 2003 por unanimidad el Dictamen
sobre el autogobierno, bastantes de cuyas conclusiones han sido
incorporadas ya a la Propuesta de Reforma del Estatuto y otras están
pendientes de aplicarse o desarrollarse. El PAR hace suyas las
líneas dibujadas para aumentar el autogobierno aragonés, más allá de la
reforma del Estatuto: la ampliación de las competencias
mediante el artículo 150.1. y 150.2 de la Constitución,
la aplicación de esta de forma flexible y acorde con la
estructura autonomista del Estado, una actitud no restrictiva
por parte del Gobierno Central y de las Cortes Generales y la
institucionalización de las regiones en el marco de las
Instituciones europeas.
Consideramos positivo asumir competencias por delegación para
extender la autonomía a materias de las que no puede transferirse el
titulo mediante la reforma del Estatuto, así como para gestionar
competencias transferidas por esta vía a otras Comunidades u otras que
interesen a la Comunidad por su singularidad. Igualmente,
apostamos por trasladar la estructura autonómica del Estado a organismos
y poderes básicos (Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder
Judicial, Consejo de Estado) y por facultar a las autonomías para su
“libre organización territorial”. Por último, exigimos acabar con los
abusos de la capacidad legislativa a nivel estatal y la participación de
las CCAA en tomas de decisión de la Unión Europea o del Estado que les
conciernen.
En consecuencia,
24. Hacemos nuestro el Dictamen sobre el autogobierno aprobado en las
Cortes de Aragón por unanimidad en 2003, sobre todo por las
posibilidades de aumentar la autonomía de Aragón que recoge, más allá de
la Reforma del Estatuto.
25. Creemos en la negociación con la Administración Central como forma
de mejorar el autogobierno mediante acuerdos bilaterales, pero
rechazamos que se desee cercenar aquel mediante leyes o decisiones
unilaterales de los gobiernos centrales.
Índice
2.3. La autonomía cuestión de dignidad, pero también de utilidad.
En las movilizaciones autonomistas de los años 90 se hizo famosa la
frase “no queremos ser más ni menos que las autonomías históricas”,
lo que prueba hasta qué punto los aragoneses hemos reivindicado más
autogobierno o nos hemos opuesto a los trasvases por una cuestión de
dignidad colectiva. En ese sentimiento se incluyen las constantes
referencias a la historia, la cultura, la identidad o al principio
constitucional de no discriminación entre territorios del Estado.
Paradójicamente, en los últimos barómetros del Gobierno de Aragón, los
encuestados creían que una mayor autonomía aumentaba las posibilidades
de desarrollo económico, aunque pensaban que en Aragón no se habían
aprovechado las oportunidades de la autonomía para impulsar la economía
regional.
Con la convicción de que la autonomía plena equivale, por encima de
todo, a mayor calidad de vida y a mejores oportunidades para los
aragoneses, el PAR entiende el autogobierno como un instrumento
decisivo para el progreso de Aragón y, por tanto, sin menoscabo al
valor de nuestra historia o cultura, trabajará para que la autonomía
sea útil a los aragoneses. Esa decisión implica acercarse, de
forma continua, a las expectativas y preocupaciones sociales, pero
también asumir, en el marco de la gobernanza, que los
protagonistas de la autonomía son los aragoneses, antes incluso que las
propias instituciones.
A ese respecto,
26. Queremos poner el autogobierno al servicio del progreso colectivo,
por tanto de las preocupaciones y expectativas sociales, de forma que
sea útil a los aragoneses.
27. Fundamentamos nuestra reivindicación de autonomía plena en la propia
identidad aragonesa, conformada ésta por la historia de Aragón, su
derecho, el carácter marcadamente foral, sus instituciones históricas y
sus elementos diferenciales, si bien los destinatarios directos de los
beneficios del autogobierno y por lo tanto de nuestra acción política en
este sentido, son los ciudadanos aragoneses.
Índice
2. 4. Para que la identidad nos haga fuertes
En los nuevos paradigmas del desarrollo la identidad colectiva
explica cómo conviven y compiten los territorios en la
globalización. La forma en que una sociedad interioriza su pasado y
su presente puede traducirse en individualismo o autoestima colectiva,
en apego a la tradición y aversión a los cambios o en actitud creativa e
innovadora, en desconfianza y rechazo hacia los otros o en tolerancia y
apertura a otras culturas y sociedades. Y todo ello se traduce en
capacidad de movilización y energía social o en inmovilismo y
desmovilización social, en ser una comunidad unida por lazos
emocional-simbólicos e intereses comunes o una sociedad tramada
por relaciones interpersonales e intereses económico-sociales.
Igual que durante toda su trayectoria, el PAR trabajará para que la
identidad colectiva sea una fortaleza de Aragón a la hora convivir y
competir. Aspiramos a que los aragoneses se sepan una sociedad orgullosa
de su pasado y su presente pero receptiva con quienes deseen
incorporarse a ella desde el respeto a la ley y tolerante con las
diferencias, amante de su tradición, cultura
y costumbres al tiempo que abierta al mundo y propicia a la
innovación. Nos sentimos eslabón de la cadena que es la historia de
Aragón, aunque entendemos que la identidad se rehace cada día desde
la vida diaria de los hombres y mujeres de
Aragón.
Por tanto,
28.
Queremos que la
identidad de los aragoneses haga fuerte a la Comunidad, por lo que
trabajaremos para reforzar los vínculos e intereses comunes que
compartimos como comunidad y hacer de ellos una energía social que
genere progreso colectivo.
29. La
identidad aragonesa se ha forjado a lo largo de un devenir histórico
protagonizado por los aragoneses. Cristalizó a través de la propia
historia, de su derecho y costumbres jurídicas, de sus relaciones
sociales, de su cultura, de su lengua y modalidades lingüísticas, y de
sus hábitos sociales construidos día a día por los mismos. Por dicha
razón, esa “identidad aragonesa” sigue desarrollándose hoy por nuestros
ciudadanos. Y por eso, ser “nacionalidad histórica” es la expresión que
refleja la fuerza de nuestro pasado, al mismo tiempo que la
determinación firme de que seguimos siéndolo y nuestra voluntad de
continuar en el futuro con esta concepción.
Índice
2.5. Reivindicar no excluye
negociar
Desde su creación el PAR ha hecho de
la reivindicación una de sus actitudes políticas más distintivas,
porque ha considerado que en estos años Aragón no ha sido tratado
justamente por el Estado y por los diferentes gobiernos centrales. Esta
exigencia, comprometida y permanente, ha sido completada con una apuesta
por gobernar las instituciones y, por tanto, por servir a los aragoneses
gestionando sus problemas diarios, sus preocupaciones y
expectativas.
Somos un partido de centro y
aragonesista. No nos resignamos ante la discriminación o la desigualdad
en perjuicio de Aragón ni aceptamos que los intereses
de los aragoneses deban supeditarse a
las conveniencias de la rentabilidad electoral o la
voluntad de las ejecutivas de los partidos de ámbito estatal.
Tampoco creemos en dogmatismos ni en las posiciones rígidas de quienes
se sienten en posición de la verdad: creemos en el diálogo y en la
búsqueda de espacios compartidos con los otros partidos en
beneficio de Aragón.
Por eso no renunciamos a la
reivindicación, pero tampoco al pacto, al acuerdo entre
quienes sostienen puntos de vista diferentes. Aragón necesita compromiso
con los intereses generales en la reivindicación y en el pacto. El PAR
asume ambos como signo distintivo de su forma de hacer política y de
servir a los aragoneses. Nunca aceptaremos que Aragón sea tratado de
forma injusta o que se menosprecie a quienes representan o defienden
los intereses de los aragoneses. En concreto, reivindicamos la
reserva estratégica de caudales para uso propio de Aragón,
recogido en el Pacto del Agua de 1992, en el posterior Plan de la Cuenca
del Ebro y más recientemente en la Propuesta de Reforma del Estatuto de
Autonomía, aprobada en las Cortes de Aragón.
Exigiremos que se
mantenga en el Estatuto de Autonomía esa reserva hídrica de
6.550 hectómetros cúbicos durante su trámite en las Cortes Generales,
porque, además de que esa aspiración es constitucional, seguimos
creyendo que el recurso debe aprovecharse allí donde se encuentra y, por
tanto, nadie puede poner límites al desarrollo futuro de Aragón. Por
otro lado, aunque no lo impide de facto, esa reserva de caudales
hace mucho más difícil cualquier trasvase futuro de aguas del Ebro
a otras cuencas. Para el PAR, esa reserva de caudales es justa y los
partidos de ámbito estatal no pueden cercenarla en Madrid, después de
haberla votado aquí.
En consecuencia,
30.
El PAR hará de la
reivindicación y del pacto dos pautas básicas de su actividad política,
siempre en beneficio de Aragón y los aragoneses; propiciaremos espacios
de encuentro y diálogo con los demás partidos y supeditaremos todo
acuerdo o decisión al beneficio de Aragón.
31.
Seremos beligerantes
con toda discriminación o injusticia que sufra Aragón o los aragoneses.
Exigiremos que se mantenga la reserva estratégica de 6.550 hectómetros
cúbicos para uso propio de Aragón en el Estatuto de Autonomía y,
posteriormente, que se cumpla.
Índice
2.6.
Decidir desde aquí en
beneficio de los aragoneses
Desde el origen del PAR
dejamos claro nuestra aspiración a que los problemas de
los aragoneses sean gestionados y resueltos
desde las instituciones aragonesas. En el marco normativo vigente,
los aragoneses queremos dejar de depender de resoluciones o
determinaciones tomadas en otras sedes de decisión ajenas a las propias
y/o que no tienen en cuenta los intereses de Aragón. Creemos firmemente
en que la mayoría de los asuntos que preocupan a los aragoneses serán
mejor gestionados, si la capacidad de decisión reside en las
instituciones democráticas autonómicas, comarcales y municipales
de Aragón.
Aragón ha progresado de forma
evidente desde que comenzó la etapa autonómica. Basta mirar los índices
de desarrollo, bienestar o riqueza de las diferentes comunidades
autónomas españolas o regiones europeas y comparar su evolución durante
estos años con los de Aragón. Queda probado de esa forma que la
proximidad en las decisiones, la capacidad de autogobierno, la
autonomía en suma, ha mejorado la calidad de vida de los
aragoneses.
Queremos que nadie decida por
nosotros, o al margen de los aragoneses, sobre las cuestiones que nos
afectan y preocupan. No estamos dispuestos a que un Gobierno Central
hipoteque nuestro futuro con nuevas propuestas de trasvase del Ebro o a
que la Unión Europea condene nuestro sector agrícola y ganadero sin que
pueda mediar en esa decisión el Gobierno de Aragón. Nunca nos
resignaremos a que se decida desde fuera lo que puede ser resuelto mejor
y más justamente desde aquí.
A ese respecto,
32.
Aspiramos a que los
asuntos que preocupan a los aragoneses o condicionan su futuro se
decidan y gestionen desde aquí o, al menos, con la participación de las
instituciones democráticas aragonesas, porque la proximidad favorece la
justicia de las decisiones y la gestión eficaz de los problemas.
33. Reafirmamos nuestra
convicción de que la autonomía mejora la calidad de vida de los
aragoneses y sus oportunidades de progreso o desarrollo, por eso la
queremos plena, al máximo de lo que permite la Constitución.
Índice
2.7. Que
Aragón crezca en España
El modelo de estado vive momentos de profunda reestructuración,
como consecuencia de la presión que recibe de las instituciones
internacionales (preferentemente, Unión
Europea) y de los sistemas políticos descentralizados o territorialmente
complejos (España de las Comunidades Autónomas, preferentemente).
Su capacidad de influencia y acción se ha visto, también, modificada a
la baja por tres de los rasgos que definen la actual globalización,
la privatización, la desregulación de los mercados y la hegemonía de
estos. Entre otros efectos, y como se acaba de comprobar en el
proceso de reestructuración del mapa eléctrico en España, el Estado ha
perdido gran parte de su capacidad para regular el desarrollo.
En ese contexto hay que situar el actual proceso de reformas
estatutarias. En este sentido, el PAR apuesta por un enfoque de la
realidad política española más afín a la realidad autonómica, donde el
papel de todas y cada una de las Comunidades Autónomas goce de la misma
consideración, lejos pues de una concepción exclusivamente centralista
propia de los diferentes gobiernos centrales y partidos estatales, o de
una caduca simplificación de dicha situación a un protagonismo
exclusivo de determinadas Comunidades Autónomas.
En esa España que crece bajo nuevos parámetros políticos, económico y
sociales, Aragón quiere dejar de ser un mero paso entre Barcelona y
Madrid o entre el Mediterráneo y el Cantábrico para pasar a ser una
sociedad avanzada donde las identidades conviven sin tensiones y la
economía crece, junto a la población, al ritmo
que se
moderniza y teje conexiones con las redes estatales y globales de
desarrollo. Pero, sobre todo, aspiramos a ser factor de
equilibrio político en el noreste de España, la zona más dinámica y
avanzada, pero también la más compleja desde el punto de vista del
Estado.
De hecho, Aragón articula ya una parte importante de los procesos
económicos y sociales, como prueba su posición logística o el hecho de
el 86 % del negocio informático español tiene su centro en Zaragoza. Se
trata, pues, de trasladar a las relaciones políticas algo que es más
habitual en los intercambios económicos: una cierta centralidad
política de Aragón dentro del proyecto de España. Aragón puede
contribuir de forma importante a la estabilidad institucional del
Estado y al equilibrio entre comunidades que necesita el noreste
de España.
Queremos que España crezca en Aragón,
decía Hipólito Gómez de las Roces en 1977, cuando se fundó el Partido
Aragonés. Queremos que Aragón crezca en España, afirmó hace unos
meses en el Forum Europa nuestro presidente, José Ángel Biel. Además de
que vive sus décadas de más prosperidad, España aparece como un proyecto
tan común y compartido como diverso y plural. Desde esa perspectiva
adquiere valor la mirada de territorios y pueblos que, como Aragón,
fueron decisivos en la configuración de España como estado y de
partidos territoriales, como el PAR, que pueden ayudar a
articular zonas estratégicas del Estado.
Baste citar los casos del Valle del Ebro y de la comunicación con
Francia por el Pirineo aragonés. El PAR siempre ha defendido la
importancia de esas dos iniciativas para compensar la tendencia
centrífuga de las autonomías vecinas o la dependencia que ahora mismo
tiene España de los pasos por los dos extremos de la Cordillera. Sin
embargo, tanto si han gobernado en Madrid el PP como el PSOE, esos dos
proyectos han sido vistos con desconfianza. Nos parecen una apuesta
segura si el Gobierno Central acepta los convenios entre autonomías o
con poderes regionales de otro estado, lo que permite la
Constitución si se interpreta de forma flexible.
La vida política española está mucho más polarizada que la propia
sociedad, porque los dos principales partidos sacan abundante
rentabilidad de ese bipartidismo. Sin embargo, la estabilidad
institucional amenaza quiebra cuando esos dos partidos deciden jugarse
electoralmente su futuro a partir de aspectos básicos para el proyecto
de Estado, que todos debemos compartir. Este intento de hacer el
Estado el uno contra el otro
nos da a los partidos de índole o ámbito territorial y a las
comunidades con capacidad para tender puentes, un
protagonismo y una responsabilidad muy importantes. Así, el buen
funcionamiento del Estado en muchas ocasiones puede depender de la
posición de partidos como el PAR, capaces de moderar discursos y
situaciones o de llegar a puntos de encuentro satisfactorios para
resolver determinados asuntos, en clara contraposición con el actual
proceso de bipolarización, desencuentro y crispación que protagonizan
otros partidos.
A ese respecto,
34. España ha de asumir las transformaciones de la globalización, sobre
todo respecto a su estructura autonómica y al papel de las comunidades
autónomas: exigimos una lectura flexible de la Constitución y apostamos
por un autogobierno aragonés fuerte en España, leal con el marco
constitucional, que posibilite el pleno desarrollo comarcal así como su
papel en la formación de otros entes territoriales de cooperación entre
autonomías o con poderes regionales de otro Estado.
35. Queremos que Aragón crezca en
España, que adquiera en las relaciones institucionales y políticas o en
los procesos de toma de decisión, mayor centralidad.
36. La polarización de la vida política española obliga al PAR, se
esfuercen por tender puentes que faciliten el futuro. Apostamos por ese papel
integrador y por que Aragón sea decisivo para articular el noreste de
España.
37. El Gobierno Central ha de asumir que permeabilizar el Pirineo
aragonés es un proyecto de Estado, no un empeño regional: disminuye la
dependencia de los pasos por Cataluña y País Vasco y cambia los flujos
económicos del eje Madrid/Lisboa.
38. España vive el momento más próspero de su historia, pero ese
crecimiento no se distribuye de forma justa entre territorios: queremos
que el Estado trate a Aragón con justicia y que salde la deuda histórica
de inversiones que tiene con esta Comunidad.
39. Las organizaciones políticas del Estado deben asumir el interés de
Aragón en participar en la toma de decisiones que afectan a nuestra
comunidad. En consecuencia, debemos tener poder de representación
política en aquellos órganos del Estado que incidan en estos órdenes.
Reclamar sistemas de representación política territorial en sedes
parlamentarias del Estado y de la Unión Europea y gestionar las
decisiones que afectan a nuestro territorio y nuestra sociedad.
Índice
|